Siendo actualmente el Museo de la Memoria, la Casa Quinta de Máximo Santos guarda leyendas que perduran en el tiempo…


HISTORIA DE LA CASA
Santos fue presidente de Uruguay entre los años 1882 y 1886, siendo dictador con un gobierno que formó parte del militarismo.
Con 27 años, Santos se convirtió en el jefe del batallón 5º de cazadores y hombre de confianza del dictador Lorenzo Latorre.
Siguiendo sus pasos, compra en el año 1877 este predio ubicado en Av. de las Instrucciones. En aquel entonces, esta calle se llamaba “calle de los Presidentes”, ya que se encontraban también allí la Casa Quinta de Lorenzo Latorre, la de Julio Herrera y Obes y hacia el arroyo Miguelete la de Máximo Tajes.
Como lo hacían las familias poderosas de la época, Santos buscaba un lugar de descanso rodeado de jardines y cañadas.


UNA CASA CON AIRES EUROPEOS
Siguiendo las costumbres arquitectónicas europeas, el constructor Bataglia diseña una fachada simétrica neoclásica con elementos art noveau como los azulejos vidriados con motivos florales del porche, la puerta de entrada, los aleros del patio interior y la escalera caracol de hierro forjado que conduce al mirador.


LOS EXTENSOS JARDINES

LA CASA DE MUÑECAS
Cuando venían a pasar unos días a la Quinta, a los niños les encantaba jugar en el castillo «Ma Poupée» (Mi muñeca).
Este tipo de castillos para niños es uno de los dos que quedan en pié en Montevideo. El otro se encuentra en la Quinta Mendilharsu.



EL INVERNÁCULO
A pesar del estado de abandono que tiene actualmente, todavía deslumbran los colores de los vidrios del semillero y del invernáculo donde se cultivaban especies exóticas.
Las cosas que alguna vez tuvieron gran belleza, siempre quedan con algo de encanto guardado. Y eso es lo que se siente cuando uno mira este invernáculo frente a los rayos del sol ♥


LA GRUTA
Inspirada en los jardines italianos del siglo XVI y XVII, la Quinta esconde una gruta rodeada de cañas de bambú.

Sus 5 entradas llevan a laberintos que se cruzan en una sala central por donde ingresa la luz natural, aunque también tenía iluminación a gas.


LA PAJARERA
Con arcos de estilo árabe, la pajarera albergaba pavos reales, faisanes y un palomar en la parte superior.





LA FOSA DE LOS LEONES Y SUS LEYENDAS SANGRIENTAS
Santos era amante de los animales.
A pocos metros de la pajarera hay celdas que albergaban pumas, yaguaretés y gatos monteses.

También se puede ver la fosa de los leones.
Algunas leyendas cuentan que Santos, ya convertido en presidente del país, encerraba a sus opositores en estas celdas y luego los arrojaba a esta fosa.

LAS ÁREAS DE SERVICIO
♦ A la Quinta se llegaba en carruajes tirados por caballos, que se guardaban en las cocheras y caballerizas ubicadas en la planta baja de la casa rosada. Esta se encuentra en los fondos del predio.
En la planta alta de esta construcción se ubicaban las habitaciones de la servidumbre.

Para el funcionamiento de esta casa Quinta, la familia de Santos contaba con ama de llaves, mucamas, cocineras, niñeras, jardineros, cultivadores, cocheros y guardaespaldas.
♦ En la casa de ladrillos ubicada detrás de la casa principal, las cocineras preparaban platos elaborados con las frutas y verduras que se recogían de la misma huerta, además de dulces y conservas que se almacenaban en el sótano.

PISOS CON PIEDRAS
Como en muchas casas de familias de status de la época, se usaban piedras naturales como la “Cuarcita” para adornar pisos o canteros exteriores. Esta se compone casi en su totalidad de cuarzo, por lo que tiene gran resistencia a la erosión.
Estos canteros de piedra también están presentes en otros lugares que visité, y saldrán en publicaciones más adelante.

LA QUINTA SE TUVO QUE VENDER
Santos debió vender la casa en el año 1887 al ser desterrado del país, luego de su gobierno militarista.
El comprador de la Quinta fue Emilio Reus. Se pueden encontrar sus iniciales en una de las pérgolas de los jardines.


MUSEO DE LA MEMORIA
En las instalaciones de la Quinta se encuentra actualmente este museo, dedicado a la recuperación de la memoria sobre el terrorismo de Estado y la lucha contra la dictadura uruguaya entre los años 1973 y 1985.
En sus salas se puede ver una exposición permanente que se compone de documentos, fotografías, películas y piezas arqueológicas entre otras cosas.

En la exposición se encuentra una de las puertas que perteneció a las celdas del Penal de Libertad.
La casa y el jardín están declaradas Monumento Histórico Nacional

La Casa Quinta de Máximo Santos se encuentra a pocos metros de la Quinta Mendilaharsu (Museo Nacional de Antropología).
Esta es otro claro ejemplo de casas de la clase alta montevideana del 1900.
A tener en cuenta:
♦ El horario del museo es de 12 a 18 hs.
El horario del parque es de 10:30 a 18:30 hs
♦ Está ubicada en el departamento de Montevideo (ver ubicación)


















